El jovencito Internet en busca del G8 perdido.

 

Si el pasado junio del 2010 la cumbre del G8 celebrada en Huntsville, ciudad de la provincia de Ontario en Canadá, bajo el tema oficial “liderazgo para el desarrollo, la paz y la seguridad”. Este año Francia estrenaba la primera edición del “e-G8” evento global donde, además de sus huéspedes habituales, los 7 restantes miembros del grupo, han tenido unos invitados de excepción: los representantes del éxito en Internet: Facebook, Google, Amazon, eBay, entre otros. Sirve esta nueva iniciativa de Sarkozy para ilustrar el G8 posterior y debatir entre otros temas de importancia global, el más joven de todos los conceptos: los efectos de Internet.

 

Internet que se ha calificado desde periódico, enciclopedia, guía de contenidos, hay que distinguirlo de los propios buscadores. Internet es el espacio donde todo fluye y “todo” permanece al contrario de lo que concluía Heráclito de Éfeso. Por eso no solamente vale que los gigantes de internet se lucren, no solo basta con que podamos comunicarnos pagando un módico precio. Internet es un almacén de contenido y también desde internet se debe financiar la creación no solo explotarla. En 1957 nacía este monstruito que no se ve ni se toca, lo máximo que nos acercamos a él es a través de unas teclas que ni existen o bien con unas ondas inalámbricas que no vemos, pero sin embargo nos hace sentir, nos acerca a la gente, ya no tememos a la soledad porque siempre hay alguien conectado al otro lado de la pantalla. Por eso, algo que hace sentir tanto al ser humano no lo es simplemente por pura ciencia o tecnología, es por puro sentimiento, por puras emociones, porque los humanos la llenamos de vida, a parte de haberla fabricado.

 

Por eso esta red de redes que lo está recibiendo todo gratis, por su novedad, porque a todo el mundo le ha costado entenderla, ya le toca hacer algo innovador en la cultura, porque comunicar información, personas y contenidos como la pólvora ya sabemos que lo hace, ahora queremos sacarle, todos, un rendimiento. Evidéntemente en el eG8 poco know-how se ha desvelado del futuro de internet puesto que está protegido por el secreto empresarial y la confidencialidad es la mejor forma de proteger un negocio de tales magnitudes. Pero ya que ha puesto patas arriba todo el sistema, hemos de ordenarlo todo, porque el ordenador solo no lo sabe hacer sin nuestra ayuda. Nosotros estamos vivos, tenemos referencia y tenemos cultura, algo que nos permite asociar ideas desde un punto de vista humano, emocional, sentimental, en definitiva, vivo, algo que en el espacio virtual no existe solo funciona como cuando encendemos un tubo fluorescente que permanece iluminando todo el día, que no es poco, pero no lo es todo.

 

Tarde o temprano la dicotomía analógica y digital se mezclaría y la mejor manera de resolverla iba a ser usarse mutuamente. Abrir los ojos y querer un mundo mejor que está ahí fuera, fuera de lo que conocemos, porque hay que construirlo como los jovencitos universitarios construyeron sus Facebook y sus Google y ahora asesoran al G8, porque han demostrado crear riqueza. Eso es algo que en España nos cuesta: crear y creer. De ahí que un sector de la juventud agitada por el san Benito de impotente y fracasada lucha por distinguirse del callejero, para expresar que, no todo está perdido en la generación perdida y más sabiendo la existencia de la ley de la atracción, leyes naturales no creadas por el hombre. Pero como las leyes creadas por el hombre o la mujer son el reflejo de las necesidades de una sociedad, ya estamos experimentando nuevos cambios como la controvertida Ley Sinde gemela de la Hadopi francesa que ha confundido los ánimos. Porque está claro que cuando no se respetan los derechos de autor hay que castigar con medidas mas severas, pero a su vez hay que educar y enseñar a respetar de una manera objetiva qué es la propiedad intelectual. Y como por analogía (método por el cual una norma jurídica se extiende a otros supuestos de hecho diferentes o nuevos basándose en la semejanza de los mismos) se puede entender la actual situación de los contenidos protegidos de internet, que está haciendo peligrar la propia creación. De ahí que sea responsabilidad de los gobiernos y de las industrias tal y como ha recordado Sarcozy.

 

P.I.:La contraseña, libro que tiene la misión de explicar la propiedad intelectual en un lenguaje sencillo para los jóvenes y todos los públicos, me ha permitido esta semana acudir a un programa de televisión nocturno para poder expresar y al menos dejar constancia que existen respuestas para las preguntas de la gente; Solo hay que querer escucharlas y que todos, como publico, como consumidores, consigamos hacer el ejercicio de análisis de conciencia y propósito de enmienda, que es básicamente lo que pretenden transmitir a los poderes públicos los participantes de las asambleas populares, surgidas a raíz de la “spanish revolution”. Ahora solo falta que el mensaje pueda llegar a los destinatarios. Los medios de comunicación han reaccionado con mayor rapidez que los poderes públicos y proliferan las noticias con informaciones mas concretas. Hasta Eduard Punset, un grande del liderazgo en el camino hacia la felicidad humana, se ha manifestado al respecto dando aliento al adn joven, “No paréis”, alentaba. Pues eso es lo que ha de hacer la juventud en su ruta de la prosperidad, lo mismo que le dice el perro al hueso: si tú eres duro, yo tengo tiempo.

 

Un ten con ten evidentemente con desproporción en sus fuerzas, eso marca la pista de que algo falla, y falla por las dos partes. El global y el local, la maquina y el humano, el poder y la novedad, la calle y las urnas, la anarquía y el respeto. La teoría de los contrarios que rige las leyes del universo. El secreto es conocer de primera mano, trabajar, amar los que haces, descubrir. También se puede ir a la biblioteca que es más creíble que la Wikipedia y abrir un libro y tocar esas palabras y saber lo que es la vida y la libertad que solo se entiende cuando estás en la soledad de tu mente, tu corazón, tu alma y tu, fíjate si estás acompañado. El Twitter siempre será un extra, un lujo, un eco de tu propia excitación de vivir y de quererla compartir con los demás, lo mismo que yo hago ahora mismo contigo, contar, escribir, enseñar de primera mano sin necesidad de copiar y pegar.

 

 

 

Antonio López Herreros

(Autor de P.I.: La contraseña)