Carta abierta a un pepino.

Querido pepino:

 

Esta semana voy a ser rápido y conciso en cuanto a las palabras que voy a escribir. Para ello empezaré con un refrán que te viene al pelo: “El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho”. Con este planteamiento vamos a descubrir algunos de los acontecimientos que vivimos en nuestro país y que nos han sumido en un estado de segunda o tercera categoría. Ya sabéis que subir en la vida cuesta mucho, pero descender se cae en picado. Desde nuestros negocios hasta nuestros pepinos hemos quedado con la seguridad a la intemperie. Aun así hemos de conocer el mundo desarrollado hacia donde va. Más que nada por eso de saber como van las cosas por ahí fuera, donde la gente cumple sueños…

 

Mientras que nuestra tecnología ha sido devorada por nuestra picaresca, en Estados Unidos se presentan más de tres mil patentes al día. Pero no te preocupes pepino, la vida sigue y 1.500 millones de seres humanos vivimos unidos a través de internet. ¿Cuál es el fin de esta conexión? Imagino que alguien o “alienes” están muy pendientes de engrosar la base de datos y tener a esos millones de clientes potenciales conectados a algo que les dé entretenimiento y confianza diaria. Quien sabe, lo siguiente podría ser una red social bancaria. Porque en Silicon Valley tienen muy presente la máxima de Francis Bacon “El saber es poder” y vaya si saben y pueden y lo sabemos pero no les podemos.

 

Ante este panorama podemos optar por ese famoso dicho “Si no puedes con tu enemigo, únete a él”, pero en nuestro país, somos “caballeros de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”. Por eso nos buscamos un escudero al que le prometemos el oro y el moro, nos enfrentamos a gigantes, aun a sabiendas que pudieran ser molinos y lo único que realmente nos da la energía de vivir es el amor de una Dulcinea que nos aleje de nuestra propia soledad. Pero la historia sigue y nosotros podemos ponerle los elementos que deseemos, es solo cuestión de eso, de desearlo. Yo siempre deseo respeto y prosperidad al prójimo, pepino, que a lo largo de la historia ha demostrado que ha ayudado a evolucionar a los seres que habitamos la tierra. Pero también creo en las revoluciones, que en momentos claves han sido necesarias porque la cultura ha superado la ignorancia.

 

Ya que vivimos en el siglo XXI y se supone que la especie ha evolucionado, deberíamos ser más sofisticados a la hora de presentar reivindicaciones, sobre todo los jóvenes, porque tenemos la frescura para hacerlo. Me estoy refiriendo a lo que he bautizado como la FIQUÉ “Feria de las Quejas”. Ese salón internacional que se celebra todos los 15 de Mayo de todos los próximos años en la Puerta del Sol y demás plazas españolas. Donde, durante una semana, cual FITUR, los diferentes movimientos juveniles y las corrientes intelectuales presentan sus stands (respetando las normas de sanidad y seguridad pública) a través de visitas in situ o bien en sus plataformas virtuales, con el fin de intercambiar “género” como se decía originalmente en las ferias medievales. De este modo, siempre sacaremos la parte positiva de sentirse indignados; En nuestro país me atrevo a decir, más con nuestro tipo de gobierno que con el sistema global en el que vivimos. Será una buena forma de generar empleo. Las ferias son el origen del comercio y el comercio es mucho más antiguo que los bancos y el banco quiere darnos confianza para que invirtamos en el nuestras ganancias.

 

La actual feria está concluyendo su jornada de puertas abiertas al público pero seguro que ahora la responsabilidad para sus líderes es mayor, porque como dijo Eduard Punset, el único personaje relevante que ha dado aliento a la juventud a seguir adelante, regalando una de las mejores metáforas “Esto que habéis empezado es como la Ruta de la Seda, es largo, pero no lo dejéis”. Tirando del hilo de esta poderosa analogía llegamos a una de las redes comerciales mas famosas de la historia, que debe su nombre a la mercancía más prestigiosa que circulaba en ella, la seda, cuyo know how o saber como se hace, solo los chinos conocían. El mensaje es muy claro, hay que ser pacientes y sobre todo creativos para tener algo único que los demás quieran y poder expandirnos. Tenemos legitimidad para hacerlo porque existe una legalidad para desarrollarla.

 

En mi tierra es muy habitual cuando recibes algún improperio mandar al sujeto a “donde amargan los pepinos” que es donde parecen haber enviado nuestra agricultura Alemania y Rusia. Por eso hagamos de nuevo análisis de conciencia, propósito de enmienda y miremos hacia adelante convirtiendo nuestras  adversidades en una feria de oportunidades. Solo así, podremos construir el camino donde todos queremos estar. Un camino donde la creación humana y el esfuerzo son necesarios. Donde podremos dejar de estar deprimidos y darnos cuenta de que estábamos distraídos. Demos valor a nuestra sabiduría popular, a nuestros negocios, a nuestros despachos, a nuestra cultura, a nuestro entretenimiento, a nuestros valores, a nuestra voz, al igual que ahora se lo estamos dando a nuestros agricultores españoles, a nuestros pepinos. Ya sabéis: el ojo del amo, engorda la vaca.

 

 

Pd: El gazpacho está riquísimo este año, no abuséis del pepino aunque tengamos stock. Que se pongan de moda las mascarillas, de pepino.

 

 

Antonio López Herreros

(Autor de P.I.: La contraseña)