La primera guerra (intelectual) de Internet

Hemos estudiado en nuestros libros de historia guerras por motivos políticos, sociales, económicos. Guerras civiles, guerras mundiales, históricos estallidos nucleares. Pero ya adentrados en el siglo XX1 empiezan a generarse guerras, esta vez con armas virtuales tecnológicas, en internet. Los motivos son por la propiedad intelectual de los contenidos que se mueven por la red.

Un grupo no identificado (llamado Annonyous) ha declarado abiertamente la guerra a todo aquel que apoye las leyes Sinde, SOPA, PIPA, la ley mexicana Döring (la que ha desatado el titular ciber-bélico) y el acuerdo ACTA.

Vamos a exponer el mapa de cada mando para saber quien es quien. Empezaremos por los que están identificados. La ley Sinde, una propuesta española nacida en el seno del Ministerio de Cultura, arriesgada en su momento, que defiende los intereses de los creadores de contenidos y/o propietarios de los mismos, prohibiendo utilizar contenidos en internet sin la licencia o consentimiento expreso del titular de los derechos. SOPA y PIPA no son dos herederas británicas sino los nombres de las leyes americanas que luchas contra la piratería online y en pro de la protección de la propiedad intelectual, respectivamente. Ambas han sido paralizadas por el Senado estadounidense debido a las huelgas y blackouts realizados por Wikipedia y Google entre otros, quienes se nutren de un contenido que fundamenta su negocio y que de forma gratuita ha servido para poder generar un lucro y grandes imperios. La ley mexicana Döring ha saltado a la palestra por los mismos motivos que la Sinde, aunque contemporánea con el acuerdo empresarial ACTA, que lucha por un comercio en el que se proteja el mercado legal y se reduzca la piratería en todas sus manifestaciones conocidas y mas o menos permitidas hasta ahora.

En el otro flanco se sitúan los que no están identificados, y que utilizan el simbolismo y la careta del film «V de Vendetta» para sembrar dudas en internet y ganar adeptos en las calles con slogans como «no somos terroristas, somos el pueblo» (el pueblo va a cara descubierta). Para ello han usado como cabezas de turco personalidades del mundo de la cultura y el entretenimiento amenazando con exhibir públicamente sus datos privados. Algo que, en España es una violación de los derechos fundamentales que amparan al ciudadano según la Constitución Española.

Cuando se cumple el bicentenario de «La Pepa» (la primera Constitución aprobada en 1812 por las Cortes Generales de España en Cádiz; origen de las actuales libertades y derechos del ciudadano para su vida civil), nos encontramos que actualmente no es respetada, ni siquiera, por un mundo que es virtual, que no existe físicamente. Pero puesto que forma parte de la imaginación y desarrollo del intelecto humano, igualmente ha de protegerse al individuo de cualquier amenaza que menoscabe sus libertades y su propia seguridad.

Las materias primas de los monstruos web dejan de ser gratuitas y son explotadas por los dueños y creadores de las mismas e Internet ya deja de ser un sitio abierto para ir delimitando los territorios de cada quien. Lo mismo que ocurría en las películas de ciencia ficción cuando se descubría un planeta nuevo.

No quiero ni pensar que puede ocurrir cuando se desarrollen los robots. Que digo: ¡si quiero!

Frase de la semana: «Salvemos el espacio virtual sin mas arma que la palabra». N.2..1, El Rey de Internet.

Un comentario sobre “La primera guerra (intelectual) de Internet

  1. Interesante artículo que suscribo y que da una idea global sobre el tema que explicas. Totalmemte de acuerdo, de hecho ya lo es, que las guerras se van a librar en otros campos diferentes a los que hasta hace poco conocíamos: el campo del ciberespacio. Te felicito, Antonio, y seguiré leyendo e informándome con tus artículos. Un abrazo.

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