LA MÚSICA, UN VALOR AÑADIDO. (III)

Comercios, grandes superficies.

Rememorando el histórico hilo musical, en toda tienda cuyo objetivo sea una alta productividad, o posicionar y potenciar la imagen de una marca, la música es fundamental. Ir de tiendas es una actividad de ocio y esparcimiento, casi como ir a un pub.

Según el artículo Música en las empresas de modas “más de 2.600 empresas del sector utilizan el hilo musical en sus puntos de ventas además de para lo dicho, para ayudar a crear cultura corporativa e identificar la imagen de la firma”. El primer ejemplo que se nos viene a todos a la cabeza son las tiendas de ropa. Estudios como el de Smith, P. y Curnov, R. Arousal sobre los efectos de la música en el comportamiento de compra, incluso aseguran que cuando la música es lenta se compra más que cuando es dinámica. A su vez, el cliente puede sacar información respecto al estilo de ropa y precio solamente con entrar por la puerta y escuchar la música, aumentando de este modo su predisposición a comprar en más de un 20% según los estudios de KPMG. De hecho hoy en día muchas estrellas de la música son imagen o incluso diseñan colecciones para marcas de ropa.

Además de las tiendas, existen grandes superficies donde se acumulan multitud de tiendas o secciones que también siguen el esquema de usar la música como banda sonora de nuestras compras. Incluso en el supermercado somos capaces de llevar con más brío el carro si suena una canción que nos gusta. A colación de este último comentario, hemos de recordar que estas tiendas o centros comerciales son a su vez lugares de trabajo y la música, quieras o no hace el trabajo más llevadero. Cuando requiere de un trabajo físico también puede incrementar nuestro ritmo a la vez que genera un buen ambiente y buen humor entre los empleados.

Lugares de trabajo.

“Coser y cantar todo es empezar”. Lo mismo ocurre en algunos centros de trabajo, como bancos y otro tipo de empresas donde tienen empleados de cara al público. Los estudios señalan que el 87% de empleados manifiesta que poner música en el lugar de trabajo mejora la moral y los sitúa en un estado más feliz. Parece ser que ir a trabajar o entrar a un establecimiento donde suena una música agradable asegura la permanencia del cliente y la sonrisa del empleado con lo cual eso se traduce en productividad para el empresario. Objetivo cumplido.

Peluquerías y salones de belleza.

Aunque en la actualidad existe una gran oferta de bienestar y belleza, la mayoría de los barrios de ciudades y demás localidades tienen salones de belleza tradicionales. El Diari de Tarragona recoge la opinión de la dueña de un pequeño salón: “Las peluquerías son el único lugar donde la gente puede estar relajada. Y por eso es necesaria la música”.

En los salones de belleza y peluquerías escuchar música de ambiente, a través de radios o reproductores de música ubicados en las zonas de atención al público, tiene como fin dar un servicio más a sus clientes creando un ambiente agradable que invite a esperar y a cortarse el pelo de forma relajada y agradecida, así lo plasma Pablo Fernández Burgueño en su artículo Derechos de autor en las peluquerías. De estas declaraciones se desprende que la música en estos centros de belleza ayuda a generar una atmósfera de relax.

Según los estudios un salón donde haya silencio lo hace un lugar hostil y poco acogedor. Todos tenemos en nuestra memoria la imagen de una peluquería con su ruido de secadores, tijeras, conversaciones y trasiego de clientes. Ahí es donde la música también juega un papel importante, ya que unifica el ambiente amortiguando los ruidos. Así lo explica la responsable de una peluquería madrileña en el articulo Música de peluquería para El País “por medio de la música manejo el estado de ánimo del salón”. Además de para generar un ambiente de relax los miembros de este salón, haciendo alarde de su creatividad, señalan la importancia de la música para los diferentes servicios que proporcionan en la peluquería, por ejemplo para cortar el pelo apuestan por una música algo más atrevida y dependiendo del público pueden ir de unos estilos musicales a otros variando las décadas musicales.

Pero no solamente la música influye en los clientes, también los trabajadores se ven influenciados por la música a la hora de trabajar, “si se pone música marchosa se trabaja más deprisa” dice un trabajador de Marco Aldany. Otra de las tendencias en las peluquerías que atraen al público joven es contratar DJ’s en horarios de noche una vez al mes. Sin duda en un ambiente tan creativo, como es un lugar donde se hacen cambios de look, la inversión económica en música parece ser primordial.

Gimnasios.

Todo socio de un gimnasio valora que la música energética genera una atmósfera dinámica que incita a empezar el entrenamiento con mejor ánimo.

Según recoge el artículo La música ayuda a hacer deporte de El País diversos estudios, realizados por el psicólogo del deporte Costas Karageorghis, indican que dependiendo de la música que se escuche mientras se entrena se puede aumentar hasta un 15% de resistencia. Más de 20 años lleva este psicólogo asesorando gimnasios a cerca de qué música emplear e investigando estilos y canciones, en concreto afirma que “las mejores canciones para la realización de ejercicio moderado a intenso, tienen un tempo de entre 120 a 140 pulsos por minuto, conocidos en la música clásica como Allegro y Vivace”.

Informes de sociólogos y psicólogos sociales añaden que la música mejora las relaciones con el consumidor dentro de las instalaciones, ya que supone una agradable bienvenida. Según eldiadigital.es “más de 2700 gimnasios en España utilizan el repertorio que gestiona SGAE con el objetivo de mejorar y desarrollar sus actividades empresariales”. Por ejemplo en las clases colectivas de los gimnasios, como el aerobic o el tan de moda spinning, la música cobra un papel protagonista ya que marca el ritmo e intensidad de la clase.

Música y gimnasio parece ser otro tándem que funciona.

Antonio López Herreros © 2013